Vector energético
Un vector energético es cualquier producto energético derivado que permite transportar y almacenar energía desde su producción hasta su uso final, facilitando su empleo en distintos ámbitos de actividad. Cada vector energético está vinculado a una instalación que permite obtener la energía y a otra que la libera, lo que lo convierte en una parte imprescindible en el suministro eléctrico. Hay multitud de tipos distintos de vectores energéticos: electricidad, baterías, pilas, hidrógeno verde, amoniaco, biogás…
Características clave de los vectores energéticos
- Intermediarios: A diferencia de las fuentes primarias de energía (como el sol o el viento), los vectores energéticos son intermediarios que, a través de procesos químicos o físicos forzados artificialmente, facilitan la transmisión de dichas energías. Por ejemplo, la energía solar que capturan los paneles fotovoltaicos se convierte en electricidad y esta actúa como un vector energético.
- Almacenamiento y transporte: Los vectores energéticos permiten acumular energía en momentos de bajo consumo y usarla cuando hay picos de demanda o transportarla para satisfacer demandas energéticas en áreas distantes. Ejemplos pueden ser los camiones cisterna con hidrógeno o las líneas eléctricas que transportan energía de un punto a otro.
- Gestión de la intermitencia: Con independencia de las fuentes de energía primarias (sol, viento), los vectores permiten gestionar la intermitencia de las energías renovables, es decir, que no generan energía de forma constante. Esto los convierte en grandes aliados en la transición energética, porque, por ejemplo, el hidrógeno permite el uso de energías renovables en áreas difíciles de electrificar.
- Eficiencia en reacciones químicas: A diferencia de otras formas de almacenamiento, muchos vectores se caracterizan por reacciones químicas más seguras y controladas, lo que permite minimizar pérdidas y mantener la eficiencia energética.
Ejemplos de vectores energéticos y su función
Hay muchos tipos de vectores energéticos que permiten gestionar la intermitencia de las fuentes primarias de energía, permitiendo almacenar, transportar y emplear la energía de forma segura, eficiente y limpia. Estos son los principales:
- Electricidad: El vector energético de mayor versatilidad para transportar energía de un lugar a otro de forma limpia y eficiente. Es un importante aliado en la descarbonización, al desplazar fuentes contaminantes en favor de las energías renovables.
- Hidrógeno verde: Se trata de uno de los más relevantes vectores energéticos asociados a la transición energética. Se produce mediante electrólisis del agua utilizando electricidad de origen renovable, de modo que tanto su producción como su consumo son climáticamente neutrales y no generan emisiones de gases de efecto invernadero. Su capacidad de almacenamiento a largo plazo lo convierte en una solución clave para acumular excedentes de energía renovable.
- Amoníaco: Indicado para el almacenamiento y transporte a largas distancias de energía de manera eficiente, al tener una densidad energética que casi dobla la del hidrógeno líquido y triplica la del hidrógeno comprimido.
- Bombeo hidráulico: Clave para el almacenamiento energético a gran escala, acumula energía hidráulica generada a partir de la caída de agua desde una altura. Funciona con dos embalses situados a distinta altura y dotados de tecnología reversible. En horas de mayor demanda, eleva el agua al embalse superior y, al turbinarla, genera energía con eficiencias de hasta un 80 %.
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