Cada vez que llega la factura del gas, la mayoría de los consumidores se fija sobre todo en el importe total y en el consumo, pero pocos se detienen a analizar los conceptos que componen ese recibo. Uno de los más importantes, y también de los más desconocidos, es el término fijo del gas: una cantidad que se paga siempre, se consuma más o menos gas, y que puede representar una parte significativa del importe final. Entender qué es el término fijo, cómo se calcula y de qué factores depende resulta especialmente útil tanto para particulares como para autónomos y pymes, ya que todos ellos pagan este concepto en su factura, aunque con importes distintos según su tarifa, su tipo de mercado y su volumen de consumo anual.
¿Qué es el término fijo del gas y qué incluye?
El término fijo del gas es la cantidad que cualquier consumidor con suministro de gas natural activo debe pagar en su factura, con independencia de la cantidad de gas que haya consumido durante ese periodo. Es, en definitiva, el precio por tener acceso a la red de distribución y por disponer de la posibilidad de utilizar el gas cuando se necesite, ya sea en una vivienda, en el local de un autónomo o en las instalaciones de una pyme.
Su carácter invariable es lo que lo diferencia del resto de conceptos de la factura: si un negocio cierra por vacaciones durante varias semanas y no consume nada de gas en ese periodo, el término variable será prácticamente cero, pero el término fijo se seguirá facturando igual, porque no depende del consumo sino de la disponibilidad del suministro.
En términos generales, el término fijo incluye la parte que corresponde a los peajes de acceso y a los cargos del sistema, es decir, los costes regulados que cubren el uso y el mantenimiento de la red de distribución de gas. A esa parte regulada se le añaden elementos distintos según el tipo de mercado:
- En el mercado libre: la parte regulada de peajes y cargos se combina con el margen comercial que cada comercializadora decide aplicar, por lo que el importe puede variar bastante de una empresa a otra, aunque el consumidor tenga asignado el mismo peaje de acceso.
- En el mercado regulado o Tarifa de Último Recurso (TUR): el término fijo lo establece el Gobierno y se publica periódicamente en el Boletín Oficial del Estado, de modo que todos los consumidores acogidos a la Tarifa de Último Recurso (TUR) con un mismo tramo de consumo pagan el mismo importe en toda España.
Además de la parte regulada y, en su caso, del margen comercial, el término fijo puede convivir en la factura con otros conceptos que a veces se confunden con él, como el alquiler del contador, el canon de finca en el caso de comunidades de propietarios, o los servicios de mantenimiento contratados de forma adicional. Sin embargo, estos suelen aparecer como partidas independientes y no forman parte propiamente del término fijo. Para particulares, autónomos y pymes, el concepto funciona de la misma manera: todos pagan un término fijo por tener el suministro activo, aunque el importe exacto depende de la tarifa de acceso asignada a cada punto de suministro, que a su vez está vinculada al consumo anual de cada perfil.
¿Cómo se calcula el término fijo del gas?
La forma más habitual de calcular el término fijo consiste en multiplicar el número de días que abarca el periodo de facturación por el precio diario del término fijo asociado a la tarifa contratada, ya que este precio suele expresarse en euros al día o, alternativamente, en euros al mes:
Término fijo = número de días facturados × precio del término fijo (€/día)
Así, si una factura cubre un periodo de facturación de dos meses y el precio diario contratado ronda los 0,30 €/día, el resultado del término fijo se situaría en torno a 18 euros para ese periodo, antes de aplicar impuestos. El precio diario aplicable no es el mismo para todos los consumidores: depende directamente de la tarifa o peaje de acceso que la distribuidora ha asignado al punto de suministro, así como del tipo de mercado, libre o regulado, en el que se encuentre el cliente.
Otra manera de calcularlo es en base a la facturación por caudal. En este caso, el término fijo puede obtenerse multiplicando el caudal diario contratado, expresado en kWh/día, por el precio del término fijo por unidad de caudal (€/(kWh/día)) que corresponda a su peaje.
Para quienes están acogidos a la Tarifa de Último Recurso (TUR), el importe del término fijo no se negocia con la comercializadora, sino que viene fijado por el Gobierno y publicado en el BOE, actualizándose cuando cambian los peajes, los cánones de acceso al sistema, los cargos o los coeficientes de mermas. Pero fuera de la TUR, en el mercado libre, cada comercializadora fija su propio término fijo dentro de cada tramo de peaje, por lo que el importe puede variar de una oferta a otra, aunque dos consumidores tengan asignado el mismo tramo de consumo anual.
Diferencias entre el término fijo y el término variable del gas
Toda factura de gas natural se construye, en esencia, sobre dos grandes bloques: el término fijo y el término variable. Aunque a veces se confunden, responden a lógicas opuestas y cumplen funciones distintas dentro de la factura.
Término fijo de gas
- Se paga siempre, exista o no consumo de gas durante el periodo de facturación.
- Retribuye la disponibilidad del suministro y el acceso a la red de distribución, no la energía consumida.
- Se calcula multiplicando los días facturados por un precio diario (o mensual) pactado de antemano.
- Su importe depende principalmente de la tarifa o peaje de acceso asignado y del tipo de mercado, libre o regulado.
- Aporta estabilidad y previsibilidad a la parte de la factura que no depende del consumo.
Término variable de gas
- También se conoce como término de consumo o término de energía.
- Depende directamente de los kWh de gas realmente consumidos durante el periodo facturado.
- Se calcula multiplicando los kWh consumidos por el precio del kWh de la tarifa
- Puede llegar a ser cero si no se ha consumido gas en el periodo, a diferencia del término fijo.
- Es el concepto que más varía de una factura a otra, ya que refleja los hábitos de consumo de cada vivienda o negocio.
¿Dónde aparece el término fijo en la factura del gas?
No existe un modelo de factura de gas único ni obligatorio por ley, por lo que cada comercializadora organiza y denomina sus conceptos de una manera ligeramente distinta. Aun así, el término fijo suele identificarse con bastante claridad, normalmente indicado como “término fijo” o “término fijo del gas”, y suele situarse junto al término variable, ya que ambos son los dos grandes conceptos que sostienen la facturación del consumo de gas.
En la mayoría de las facturas, la parte superior recoge los datos del titular, la dirección de suministro y el Código Universal de Punto de Suministro (CUPS), que identifica de forma fija el suministro de gas o de luz. Por su parte, el detalle de conceptos facturados —incluido el término fijo— aparece en un apartado específico, a menudo en una segunda página, junto al término de energía, otros posibles cargos y el desglose de impuestos. Un resumen visual con gráficos o porcentajes suele acompañar a ese detalle para facilitar la lectura del peso de cada concepto sobre el total.
Al término fijo se suelen sumar, en el mismo bloque de la factura o en apartados cercanos, el término variable, el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, el alquiler del contador cuando corresponde y, finalmente, el IVA, que se aplica sobre la suma de todos los conceptos anteriores para obtener el importe total a pagar.
Cómo influyen la tarifa de acceso y el consumo anual
- El consumo anual de un punto de suministro es el criterio que utiliza la distribuidora para asignarle un peaje o tarifa de acceso: cuanto mayor es el consumo anual, más alto suele ser el tramo asignado.
- Para consumidores domésticos con consumos moderados, los tramos habituales son RL.1, RL.2 y RL.3; mientras que los negocios con un consumo anual más elevado pueden quedar encuadrados en tramos superiores, como RL.4 y siguientes, pensados para instalaciones industriales o comerciales de mayor tamaño.
- El peaje de acceso asignado no puede elegirse libremente: lo determina la distribuidora en función del consumo anual real o estimado del suministro, y de él depende en gran medida el precio del término fijo que se aplicará, tanto en el mercado libre como en el regulado.
- En términos generales, los tramos de mayor consumo anual llevan asociado un término fijo mensual más elevado, ya que se entiende que ese suministro requiere una mayor capacidad de la red para atenderlo, aunque el precio del término variable por kWh consumido puede llegar a ser más competitivo en esos tramos.
- El consumo mensual, a diferencia del anual, no modifica directamente el importe del término fijo: dentro de un mismo periodo de facturación, este se mantiene invariable independientemente de que un mes se haya consumido más o menos gas. Lo que sí puede cambiar, con el tiempo, es el tramo asignado si el consumo anual del negocio varía de forma sostenida.
- En el mercado regulado, el término fijo de cada tramo se revisa y publica en el BOE y puede actualizarse cuando cambian los peajes, cánones, cargos o coeficientes regulados. En el mercado libre, en cambio, cada comercializadora puede mantener su propio término fijo durante más tiempo o modificarlo según su política comercial, lo que da lugar a diferencias de precio entre ofertas dentro de un mismo tramo de acceso.
¿Se puede reducir el término fijo del gas de un negocio?
El término fijo no depende del consumo puntual de un mes, por lo que reducir el uso de la calefacción, del agua caliente o de los fogones no tiene ningún efecto directo sobre él. Sin embargo, sí existen varias situaciones en las que un autónomo o una pyme pueden conseguir reducir el importe que pagan en este concepto:
- Comparando ofertas dentro del mercado libre: como cada comercializadora fija su propio margen comercial sobre la parte regulada, dos ofertas pueden tener un término fijo distinto para el mismo peaje de acceso, por lo que comparar antes de contratar o renovar puede suponer un ahorro real.
- Valorando el paso al mercado regulado (TUR): si el suministro del negocio tiene una presión igual o inferior a 4 bar y un consumo anual inferior a 50 000 kWh, puede acogerse a la Tarifa de Último Recurso, cuyo término fijo está regulado por el Gobierno y suele resultar competitivo frente a algunas ofertas del mercado libre. Eso sí, conviene tener en cuenta que, según la normativa vigente, quien abandone la TUR antes del 1 de enero de 2027 deberá abonar una cantidad adicional calculada sobre la energía facturada en ese periodo.
- Ajustando el caudal contratado, si el suministro factura por caudal: en la mayoría de los pequeños negocios, el término fijo se paga por punto de suministro, por lo que no depende de la capacidad contratada. Sin embargo, en los suministros que facturan por caudal, el término fijo se calcula en función del caudal diario contratado (expresado en kWh/día). En estos casos, contratar un caudal sobredimensionado respecto al uso real de la actividad encarece el término fijo sin necesidad. Revisar que se ajusta al consumo efectivo del negocio, con un margen de seguridad razonable, permite evitar sobrecostes.
- Comprobando que el peaje de acceso asignado corresponde al consumo real: si el consumo anual del negocio ha cambiado de forma duradera, puede ser conveniente solicitar una revisión del tramo asignado. Un peaje mal ajustado puede traducirse en un término fijo superior al que correspondería.
- Revisando condiciones de permanencia y penalizaciones antes de cambiar: algunas ofertas con un término fijo más bajo exigen permanencia. Por eso, conviene comprobar que el ahorro compensa las condiciones del nuevo contrato antes de dar el paso.
- Revisando periódicamente el mercado: los precios y las promociones cambian con el tiempo, por lo que comparar la oferta actual del negocio con las condiciones vigentes en el mercado de forma periódica ayuda a detectar oportunidades de ahorro en el término fijo.
Gas para pymes y autónomos
El término fijo del gas es un concepto sencillo en su lógica —se paga por tener acceso al suministro, se consuma o no gas— pero con implicaciones distintas según el tipo de consumidor, la tarifa de acceso asignada y el mercado, libre o regulado, en el que se esté. Para un particular puede suponer una parte modesta de la factura, pero para un autónomo o una pyme con un consumo anual elevado, revisar este concepto con detenimiento puede marcar una diferencia real en la factura energética del negocio.
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