Neutralidad climática
La neutralidad climática, o balance neto cero, es el equilibrio que se obtiene cuando las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero (GEI) se compensan con su absorción natural (gracias a bosques y océanos) o tecnológica.
En el contexto del compromiso a alcanzar la neutralidad del carbono para 2050, emanado de la Unión Europea, las empresas, como motor de la economía, tienen una enorme responsabilidad en la transición hacia sistemas productivos más limpios y respetuosos con el medioambiente, que alcancen este equilibrio. La neutralidad climática es cosa de todos. También de tu compañía.
Principales elementos para alcanzar la neutralidad climática
Alcanzar el objetivo de eliminar las emisiones de GEI en la atmósfera para 2050 depende de muchos factores que implican a todos los actores sociales, empezando por las empresas que, como motores de la vida económica y productiva, deben contribuir a buscar soluciones cada vez más limpias.
- Apuesta por las energías renovables: La transición hacia una energía verde pasa por la sustitución de los combustibles fósiles por energías como la eólica, la solar o la hidroeléctrica.
- Actividad humana energéticamente eficiente: Otro importante aspecto para cumplir con los objetivos de cero neto es el de reducir el consumo de la energía que gastan la industria, el transporte y la edificación.
- Movilidad sostenible y eléctrica: la neutralidad climática es incompatible con amplios parques móviles de vehículos de combustión interna, y mucho más compatible con el uso de vehículos eléctricos, transporte público y movilidad activa (caminar, ir en bicicleta…), que además es mucho mejor para la salud.
- Sumideros de carbono naturales: Ecosistemas, como bosques, océanos o suelos, que absorben y almacenan CO2 constituyen reguladores clave en la lucha contra el cambio climático.
Plan de neutralidad climática para empresas
Cada vez son más las organizaciones que entienden la importancia de un buen plan de neutralidad climática que se alinee con el marco normativo y con la ISO 14068-1. Estos planes requieren principalmente tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Comprensión profunda del marco normativo y legal vigente.
- Definición de objetivos claros en base al sector y tipo de actividad, así como a la política y necesidades energéticas.
- Desarrollo y aplicación de estrategias centradas en reducir las emisiones de carbono.
- Implementación de fuentes y soluciones basadas en energías renovables.
- Apuesta por la economía circular y de reaprovechamiento, alargando la vida útil de los materiales
- Inversión en proyectos de captura de carbono, es decir, aquellas tecnologías que capturan el CO2 de grandes fuentes industriales o del aire, antes de que se libere a la atmósfera, para almacenarlo o utilizarlo en otros procesos.
