Biocapacidad

enero 1, 2023

La biocapacidad es la capacidad que tiene un determinado territorio para generar recursos y absorber los desechos que se producen después de dicho consumo. También conocida como capacidad biológica, se obtiene sumando las superficies productivas de un área determinada dedicadas a cultivos, pastos y bosques, pero también las correspondientes a suelo urbanizado y zonas pesqueras.

Esta capacidad de regeneración biológica está íntimamente relacionada con el concepto de huella ecológica, que mide el impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza, es decir, nuestra demanda de recursos. La comparación entre ambos indicadores permite concluir si un país o región consume en mayor o menor medida los recursos renovables de los que dispone. Tanto la biocapacidad como la huella ecológica se expresan en la misma unidad: hectáreas globales.

Por ejemplo, en 2019 había aproximadamente 12 200 millones de hectáreas de tierra y agua biológicamente productivas en el planeta. Dividiendo esta cifra por el número de personas vivas ese año, 7700 millones, se obtiene una biocapacidad de 1,6 hectáreas globales por persona. Esto significa que, si la huella ecológica de un país o región supera dicha cuantía, sus habitantes están pidiendo a la naturaleza más recursos de los disponibles en el planeta por persona: nos encontraríamos ante un claro ejemplo de sobreexplotación o déficit ecológico.

¿Cómo se calcula la biocapacidad?

Para calcular la biocapacidad se suman las superficies productivas de un territorio —cultivos, pastos, bosques, zonas pesqueras y suelo urbanizado— y se ajustan con dos factores: el de rendimiento, que refleja la productividad real de cada superficie en esa zona, y el de equivalencia, que permite comparar entre sí terrenos muy distintos.

El resultado se expresa en hectáreas globales, la productividad biológica media de todas las hectáreas productivas del planeta en un año dado. El cálculo puede repetirse a distintas escalas —local, nacional o mundial— y varía según la población, el uso del suelo y la tecnología disponible.

Biocapacidad y huella ecológica: diferencias y relación

Biocapacidad y huella ecológica son las dos caras de un mismo análisis de sostenibilidad, y ambas se expresan en hectáreas globales.

  • La biocapacidad representa la oferta: los recursos que un territorio genera y regenera en un año.
  • La huella ecológica representa la demanda: la superficie necesaria para producir lo que consumimos y absorber los residuos generados.

Cuando la huella es inferior a la biocapacidad existe un excedente o reserva ecológica. Pero cuando la supera, se produce un déficit ecológico o sobreexplotación, al utilizarse más recursos de los que el territorio puede reponer en ese periodo.

Ejemplos de biocapacidad

No todos los países demandan los mismos recursos ni generan la misma huella ecológica. Si, como hemos indicado más arriba, la biocapacidad media disponible en la Tierra es de 1,6 hectáreas globales por persona, los datos de consumo reflejan grandes disparidades entre naciones. Si nos fijamos en la huella ecológica por persona (expresada en hectáreas globales), los siguientes ejemplos dejan claro que el nivel de consumo actual en muchos países es, a todas luces, insostenible:

Qatar: 14,5

Emiratos Árabes Unidos: 8,9

Estados Unidos: 8,0

Canadá: 8,0

Arabia Saudí: 5,8

Rusia: 5,4

Alemania: 4,7

España: 3,9

México: 2,6

Brasil: 2,8

El 2 de agosto de 2023 la humanidad ya había consumido los recursos naturales disponibles para todo el año: en tan solo siete meses habíamos entrado en déficit ecológico, alcanzando lo que se conoce como el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra (Earth Overshoot Day). Un día que, por desgracia, suele llegar antes cada año: en 2025 se adelantó hasta el 24 de julio, mientras que a principios de los años 2000 este límite se alcanzaba a finales de agosto (y en la década de 1990, en el mes de septiembre). De hecho, si toda la población mundial viviera con el patrón de consumo de un ciudadano medio de Qatar o de Estados Unidos, serían necesarios varios planetas para satisfacer dicha demanda.

¿Qué ocurre cuando la huella ecológica supera la biocapacidad?

Cuando la huella ecológica supera la biocapacidad disponible, la humanidad empieza a vivir por encima de sus posibilidades: consume más recursos de los que los ecosistemas pueden regenerar y genera más residuos de los que pueden absorberse en ese mismo periodo, algo equivalente a agotar el saldo disponible y entrar en números rojos.

Actualmente la humanidad necesitaría cerca de 1,75 planetas Tierra para satisfacer su nivel de consumo, y las consecuencias de este déficit se traducen en incendios, deforestación, pérdida de biodiversidad, más emisiones de gases de efecto invernadero y menos recursos disponibles para las generaciones futuras.

Revertir esta tendencia exige avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles, capaces de acercar poco a poco la huella ecológica a la biocapacidad real del planeta.

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