Cuando hablamos de energía reactiva —o potencia reactiva— nos referimos a la energía adicional que determinados equipos eléctricos, como motores, ascensores o iluminación fluorescente, necesitan para funcionar correctamente. A diferencia de la energía activa, no se transforma directamente en trabajo útil, sino que se absorbe y se devuelve a la red eléctrica. Aunque no se consume como tal, sí se genera y se transporta, y un exceso puede provocar pérdidas en la red, sobrecalentamiento de los equipos y un aumento del importe de la factura eléctrica. Compensarla permite evitar penalizaciones y mejorar la eficiencia de la instalación.
Principales características de la energía reactiva
La suma de la energía activa y la energía reactiva da lugar a la energía aparente, que es la energía total que recibe una instalación eléctrica. Mientras que la energía activa es la que se transforma en trabajo útil, la energía reactiva presenta las siguientes características:
- Función: Aunque no se convierte directamente en luz o calor, la energía reactiva es necesaria para el arranque y el funcionamiento de equipos que incorporan bobinas o condensadores, como motores, transformadores, sistemas de climatización, iluminación fluorescente o ascensores.
- Medición: Se mide en kilovoltio‑amperios reactivos hora (kVArh), mientras que la energía activa se mide en kilovatios‑hora (kWh).
- Coste: Un exceso de energía reactiva puede dar lugar a penalizaciones económicas en la factura eléctrica, pese a que no represente un consumo útil.
Tipos de energía reactiva
Existen dos tipos de energía reactiva, según el desfase que se produce entre la tensión y la corriente en los sistemas de corriente alterna:
- Energía reactiva inductiva: Se genera en instalaciones con predominio de equipos inductivos, como motores o transformadores, donde la corriente se retrasa respecto a la tensión. Este desfase reduce la potencia realmente aprovechable frente a la potencia aparente y, cuando supera determinados límites en relación con la energía activa, da lugar a penalizaciones en la factura eléctrica. Habitualmente se corrige mediante baterías de condensadores.
- Energía reactiva capacitiva: Aparece cuando predominan elementos capacitivos, provocando que la corriente se adelante a la tensión. Este desfase también reduce la potencia útil. Aunque tradicionalmente no se penalizaba, su control está regulado y su penalización está legislada, si bien actualmente tiene valor económico cero y solo aplica a determinados suministros y periodos horarios.
¿Cómo evitar penalizaciones por energía reactiva?
Cuando la energía reactiva inductiva supera ciertos límites —por ejemplo, cuando excede el 33 % de la energía activa consumida— las compañías eléctricas aplican recargos en la factura. Este fenómeno afecta especialmente a industrias y negocios con equipos eléctricos de alto consumo. Para reducir o evitar su impacto, pueden aplicarse distintas medidas:
- Instalar baterías de condensadores: Permiten compensar la energía reactiva inductiva y mejorar el factor de potencia, reduciendo o evitando penalizaciones en la factura eléctrica.
- Aplicar soluciones de compensación avanzadas: En instalaciones con cargas muy variables, pueden utilizarse sistemas electrónicos que ajustan la compensación de energía reactiva de forma dinámica, con mayor flexibilidad que las soluciones tradicionales.
- Inspeccionar regularmente los equipos: Motores, ascensores y transformadores en mal estado o obsoletos suelen generar mayores niveles de energía reactiva, incrementando el riesgo de penalizaciones.
- Optimizar el factor de potencia (FP): El factor de potencia indica qué parte de la energía eléctrica se utiliza realmente para producir trabajo útil. Mantenerlo lo más cercano posible a 1 ayuda a reducir pérdidas y evitar recargos en la factura.
Tipos de compensación de la energía reactiva
La compensación de la energía reactiva se realiza principalmente mediante baterías de condensadores y puede aplicarse de diferentes formas:
- Compensación centralizada: Se instala una batería de condensadores en el punto de entrada general de la instalación para compensar globalmente la energía reactiva.
- Compensación descentralizada: Los condensadores se instalan cerca de los equipos que generan mayor energía reactiva, como motores o transformadores.
- Compensación automática: Incorpora un regulador que conecta o desconecta condensadores en función de la relación entre energía activa y reactiva, evitando sobrecompensaciones.
Ventajas de la compensación de la energía reactiva
Compensar la energía reactiva aporta múltiples beneficios:
- Ahorro económico: reducción o eliminación de penalizaciones por energía reactiva.
- Mayor eficiencia: disminución de pérdidas de energía en la instalación.
- Optimización de la red interna: mayor estabilidad de la tensión y menor riesgo de sobrecargas.
- Mayor vida útil de los equipos: reducción del calentamiento y del desgaste de los componentes eléctricos.
En Axpo te asesoramos para analizar la energía reactiva de tu empresa y definir la solución de compensación más adecuada, ayudándote a mejorar la eficiencia energética y reducir costes en tu factura eléctrica.